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🟢¿Qué es el Consumo Responsable? Y cómo ser Buen(a) Materialista

Practicar el consumo de forma responsable no es una opción, sino una necesidad.

Llegamos a un punto en que practicar el consumo de forma responsable no es una opción, sino una necesidad. Para lograrlo hay que saber de qué y cómo están hechos los productos; esto permite tomar decisiones más sensatas al comprar y usarlos. Siguiendo los tips y prácticas que se mencionan en este post, podrás convertirte en una persona consciente y comprometida con un futuro más sostenible.

¿Qué es el Consumo Responsable?

Es la actitud consciente por parte de las personas en dos momentos claves: al adquirir un producto o servicio, y al usar los recursos disponibles de manera eficiente. Es decir, cuando somos compradores y usuarios.

Ahora, ¿Cómo sería una persona así en la vida real?

Para recrearla haremos un modelo. Un perfil hipotético que se basa en los patrones y comportamientos de las personas que adoptan un estilo de vida más sostenible y responsable. El relato del perfil hipotético se dividirá en las fases en las que supone un cambio de hábito.

Esto lo hemos logrado con la ayuda de la inteligencia artificial de ChatGPT.

Entonces, imaginemos a Laura. Una diseñadora de moda apasionada, con un profundo amor por la creatividad y enfocada en hacer bien las cosas. Trabajando en una empresa de modo durante algunos años, se sintió cada vez más preocupada por los impactos ambientales de la industria. Sin embargo, no fue hasta que se mudó que notó que tenía cosas y ropa demás.

Era momento de cambiar a hábitos más sanos.

Los hábitos, según James Clear constan de cuatro (4) fases: la señal que inicia el ciclo, el deseo de cambio, la respuesta en sí y la recompensa por lo que hacemos.

El proceso de Laura fue el siguiente.

  1. Señal: Laura se dio cuenta de que tenía demasiada ropa, mucha no la usaba con regularidad, alguna se la había puesto solo una vez. Se sintió responsable por el impacto que su consumo tenía en el medio ambiente.
  2. Deseo: necesitaba cambiar la manera y frecuencia en que consumía. Empezó a investigar sobre las maneras de reutilizar sus piezas y las propuestas de moda sostenible a las que podía acceder.
  3. Respuesta: Laura comenzó a reparar y renovar su ropa existente, a vender la que estaba en buen estado en tiendas de segunda mano y a diseñar su propia ropa a partir de textiles orgánicos.
  4. Recompensa: Laura se sintió satisfecha al hacer su parte para proteger el medio ambiente y conectarse con la comunidad de personas dedicadas a la moda sostenible. Descubrió nuevas habilidades y oportunidades de negocio. Con el tiempo se convirtió en una evangelizadora de la moda sostenible y un modelo a seguir en su rango de influencia.

El perfil de una hipotética Laura nos muestra cómo una pequeña inquietud puede convertirse en un cambio significativo en nuestro estilo de vida. A través de la investigación y las acciones con propósito, nos enfilamos a ser personas más conscientes en nuestras decisiones de compra y uso, optando por productos y conductas más sostenibles.

De manera que:

Consumir con responsabilidad se caracteriza por:

  • Tener perspectiva crítica. Esto hace que las decisiones sean informadas y reflexionadas, priorizando la libertad de elección por encima de la publicidad y las tendencias del momento.
  • Regirse por valores éticos, tales como: la responsabilidad, la frugalidad y el respeto a los derechos de los productores y del medio ambiente.
  • El consumo responsable es ecológico y saludable. Al reducir el consumo innecesario se disminuye la generación de residuos y por ende se fomenta el equilibrio medioambiental, además elegir productos de calidad y respetuosos con el entorno, se promueve un estilo de vida sano.

Ahora bien, cuando se trata de consumo responsable, el materialismo toma protagonismo en las decisiones de compra. Y es que es una filosofía que enfatiza la importancia de los bienes materiales y la satisfacción de las necesidades físicas y emocionales en la vida.

Por mucho tiempo, ser materialista se ha asociado a una actitud individualista, cargada de codicia. Solemos imaginar una acumulación excesiva de bienes materiales y el deseo de tener siempre lo último y lo mejor.

Viene siendo hora de hacerle justicia al término.

¿Qué significa ser Materialista?

En el documental The Minimalists en Netflix hay una reflexión que resonó mucho en nosotras. La economista y socióloga Juliet Schor expone lo mal materialistas que somos, mientras nos ahogamos en la infinidad de cosas que tenemos (que poco usamos, que desechamos sin piedad).

Sí, es una realidad. Más en las épocas de desborde consumista.

Juliet afirma que nos centramos en enfatizar el valor simbólico de los bienes, el status que provee tener ese algo. Pero no somos materialistas en el sentido literal de la palabra. Poco, poquísimo, nos importa la MATERIALIDAD de esos bienes.

Materialidad.

Material.

Materia

Según la RAE. Materia es la realidad espacial y perceptible por los sentidos de la que están hechas las cosas que nos rodean y que, con la energía, constituye el mundo físico.

A juzgar por esta definición, no estamos siendo buenos materialistas.

Tenemos estándares muy bajos sobre los objetos físicos por los que intercambiamos nuestro dinero y sobre la calidad de las experiencias sensoriales que brindan.

David Cain de Raptitud

Ser buen materialista importa, y mucho.

Indagando en sinónimos, uno de los sentidos que se le da a la palabra es el de ser práctico, racionalista y utilitario.

Al ser prácticos y racionales sobre nuestras necesidades, podemos hacer elecciones más conscientes y reducir nuestra dependencia de los bienes materiales. Al ser así, nuestra forma de consumir se torna más responsable.

  • Apreciamos la sencillez, la atemporalidad, la sostenibilidad.
  • Le damos valor a la ética en la producción e incluso en el posicionamiento en el mercado.
  • Logramos crear vínculo emocional con objetos, porque los convertimos en compañeros de muchos relatos de vida.

Entonces, redefiniendo -para bien- el concepto de materialista podemos decir que:

Materialista, puede ser entendido como una persona que valora la utilidad y la practicidad de los objetos materiales, y que prefiere adquirir solamente aquellos que considera necesarios y útiles para su vida diaria, evitando el consumismo y el derroche. Esta actitud puede estar motivada por razones económicas, ambientales, éticas o filosóficas.

Tips para ser buen(a) materialista

Para ser responsables en el momento de consumir las claves la tiene el diseño industrial, la disciplina que se encarga de darle forma al mundo material.

  1. Haz una lista de tus necesidades reales: antes de hacer una compra, pregúntate si realmente necesitas ese producto y si te va a ser útil a largo plazo. Adquirir un buen objeto es una inversión.
  2. Es importante conocer la procedencia y composición de los productos que se adquieren, lo que permitirá tomar decisiones más conscientes. Investiga sobre los materiales con los que está hecho el producto.
  3. Ten en cuenta la reputación y el impacto social de la empresa. Investiga si tiene buenas prácticas de producción, si respeta los derechos humanos de sus trabajadores y tiene buenas prácticas laborales.
  4. Apoya a las empresas responsables: busca marcas y empresas que tengan prácticas responsables y sostenibles en su producción y en su cadena de suministro.
  5. Opta por productos duraderos y de alta calidad. Invierte en objetos que te duren mucho tiempo y que sean resistentes al desgaste y al paso del tiempo. De esta modo evitas tener que reemplazarlos con frecuencia.
  6. Entiende la relación precio/calidad. Para lograrlo hay que responder y/o exigir que respondan: ¿Con qué y cómo está hecho ese objeto, esa prenda?¿Cuánto me va a durar ese producto?
  7. Busca diseños atemporales. Evita modas pasajeras y opta por objetos que no pasen de moda. Así no comprarás productos que no necesitas, no acumularás cosas innecesarias.
  8. Prefiere materiales naturales y sostenibles. Busca productos hechos con materiales renovables y que sean biodegradables, evita aquellos que sean tóxicos o contaminantes.
  9. Reduce, reutiliza y recicla: considera la posibilidad de reducir el consumo de productos, reutilizar lo que ya tienes y reciclar cuando sea posible.
  10. Opta por un diseño limpio, simple y sin excesos. Esto te ayudará a apreciar la belleza de la simplicidad y te permitirá disfrutar al máximo de los objetos que tengas. Apreciar la calidad del producto te hará amante de las buenas cosas.

Aplicar el “menos, pero mejor”. Ten en cuenta el buen diseño. Una guía (e incluso una check list) es el decálogo de Good Design del prolífico diseñador Dieter Rams. Atributos como: útil, comprensible, honesto, duradero y sostenible, son innegociables en los productos que adquieras.

Por cierto. Haz que tu idea de negocio sea sostenible. Te ayudamos a aplicar estrategias de diseño y sostenibilidad, para que tu propuesta genere un impacto positivo. Pasa por nuestros servicios en diseño y ética.

Aunque es responsabilidad de los poderes públicos dictar normas para una economía sostenible, solidaria y respetuosa con los derechos humanos, el consumo responsable depende en última instancia de las elecciones individuales. De ahí la importancia de ser un buen materialista.

Esta actitud tiene un poder transformador en la sociedad, ya que las personas tenemos la capacidad de convertir un acto de consumo en un acto de ciudadanía. A través de pequeñas acciones cotidianas, se puede contribuir a un cambio significativo en las reglas y patrones de producción y consumo, lo que puede llevar a una transformación social profunda y duradera.

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